Plaza de Puerta Cerrada: de la Edad Media a la Movida
Difícilmente se puede adivinar el contorno de Puerta Cerrada, que más que plaza son dos semiplazuelas formadas por la confluencia de hasta siete calles. Se puede decir que la Plaza es el punto intermedio entre La Latina y el Centro y como tal es un espacio de tránsito continuo, pero merece la pena hacer un alto en el camino y observar sus peculiares pasajes urbanos y humanos.
¿De dónde viene su nombre?

Uno de los murales de la plaza | LUIS DE LA CRUZ
La plaza antes…
La morfología actual viene dada por una serie de derribos en el siglo XIX para ensanchar la zona. Los muros de patio que quedaron al descubierto son en parte los que hoy aparecen tapizados por murales. Estas pinturas tan curiosas se hicieron hacia 1983, bajo el mandato de Tierno Galván y por desgracia uno de los más característicos de la Plaza durante años, El gallo carnicero de Alberto Corazón, que estaba junto al río de frutas que hoy se puede ver sobre el bar La Terraza, desapareció en la última reforma del edificio.
Conviviendo con estos restos pictóricos del Madrid de la Movida encontramos la cruz del centro de la plaza, vestigio de tiempos en los que las ejecuciones públicas se sucedían extramuros de la ciudad. En realidad de la cruz primigenia sólo queda la base. La actual data de finales del XVIII.
Un dato poco conocido es que la muralla cristiana aún persiste oculta en los números 4 y 6 de la plaza, aunque los restos de lienzo que allí se conservan no son de fácil acceso para el viandante.
…y la plaza ahora

Paloma atendiendo a un vecino | LUIS DE LA CRUZ
Sin embargo, la plaza también es transitada por vecinos de la zona, no todo es gente de paso. Paloma, la quiosquera, regenta un negocio familiar que inició su abuela hace ochenta años y asegura mientras atiende a dos viejecitas que conoce a mucha gente del barrio “porque además vivían en la Cava Baja”.
Las dos plazuelas que conforman Puerta Cerrada están rodeadas de mesones, en el número 11 se encuentra Casa Paco, un clásico madrileño de los callos según el dramaturgo Francisco Nieva, y haciendo esquina con la Cava Baja está La Terraza, un bar de los de toda la vida, con recuerdos del Atlético de Madrid por todas partes y parroquianos de barra. Alfonso nos cuenta que el lleva trabajando en el bar 27 años y que ,aunque por allí pasan muchos “guiris”, también atienden a mucha “gente de oficios y reformas de las casas que se han arreglado por la zona”, aunque nos advierte que ahora con la crisis pasan menos obreros por el bar. La Terraza lleva viendo pasar gente allí desde antes del 36, según cuenta Alfonso. Sin duda Puerta Cerrada merece más atención que la de un mero lugar de paso.















seria interesante una recopilación de los trampantojos del barrio, creo que hay bastantes y son interesantes
Bonito trampantojo
siempre que vuelves a casa / me pillas en la cocina / embadurnada de harina / con las manos en la masa…