• Jardines: rock y emigrantes

    4 May 2009 escrito por  
    La calle Jardines solitaria | ARTURO MUÑOZ

    La calle Jardines solitaria | ARTURO MUÑOZ

    La calle Jardines avanza estrechamente entre dos tráficos diferentes: el denso transcurrir humano en la calle Montera, en la que desde hace pocas fechas se ha proscrito a los coches con su peatonalización, y el de los coches de la sempiternamente atascada calle Virgen de los Peligros.

    ¿De dónde viene su nombre?

    Al contrario que otras vías del centro como Espejo, cuya denominación que puede llevar al equívoco, la calle debe su nombre a los bellos jardines a la italiana que ocupaban el lugar durante los siglos XVI y XVII, entre ellos el de Jacobo de Grattis o el de Caballero de Gracia.

    Cabe reseñar que en el lugar había una casa de baños muy antigua -de unos 300 años de antigüedad- que perduró hasta el siglo XX.

    ¿Cómo es la calle?

    Los 29 números de la calle Jardines albergan un buen número de comercios de distintas nacionalidades, la emigración se ha convertido en la salvación de una de las “trastiendas” de Gran Vía. En el comienzo de la vía el caminante encuentra un par de franquicias, pero al avanzar algo más se da con pequeños comercios de distintas procedencias: un locutorio indio, una peluquería afroameriacana, alguna tienda de almentación sudamericana… mucho vecino emigrante en una calle en la que curiosamente se encuentra la Escuela de Profesionales de Inmigración y Cooperación.

    Davis en el Lupita | ARTURO MUÑOZ

    Davis en el Lupita | ARTURO MUÑOZ

    Vecinos que han venido de fuera como Davis, peruano que nos cuenta como en los ocho meses que lleva abierto su restaurante se han hecho con una buena clientela latina, “pero también del barrio”. Michal también se ha instalado en la calle. Él proviene de Polonia y ha abierto una tieda de alquiler de bicicletas, nos cuenta que aunque ha tenido bueba aceptación “en Madrid aún falta cultura ciclista”.

    Pero no todos los visitantes de Jardines son inmigrantes, también hay viajeros que se alojan en los hostales cercanos y estudiantes en pisos compartidos, como Carl, que lleva un año estudiando y trabajando aquí y nos cuenta que eligió la calle “porque es barata y tranquila, excepto cuando hay conciertos”.

    Carl se refiere, por supuesto, a las colas que se forman por las actuaciones y fines de semana en El Sol, mítica sala superviviente de los años de la Movida en cuyos camerinos hay grabados en las paredes recuerdos de monstruos como Jackson Brown o Antonio Vega.

    Pero no todo son buenas vibraciones en Jardines, las primeras noticias ya hace siglos hablaban de lo peligroso de la calle por estrecha y oscura, y durante décadas su aura ha permanecido intacta , la leyenda acumulada por la calle Montera -la calle de las putas – y aledaños. En los últimos años los enfrentamientos de los comerciantes de la zona con las prostitutas han sido reflejadas en muchas ocasiones por los medios y Jardines, donde se ha dicho hay algún que otro improvisado prostíbulo, ha salido también por ello en los papeles.

    ¿Vives o trabajas en Jardines? Cuéntanos como es tu calle

    Comentarios

    Un comentario en “Jardines: rock y emigrantes”
    1. lazaro says:

      Bueno, el tema de la reunion de los “rumanos” es cierto, vivo en el 6, justo frente a donde se reunen … y ademas de los gritos, hablar superalto, peleas, tambien hay siempre ahi mucha suciedad, echan todas las cascaras de los frutos secos, latas, no es nada en contra de los rumanos, es que realmente son ellos los que se reunen ahi…eso ni decir de la suciedad de la sala sol, que creo yo por respeto a los vecinos de la calle deberian tener alguien de limpieza cuando terminan, al final los chic@s hacen el botellon ahi porque esta la sala, si no , no se reunirian ahi… por lo que algo de culpa tienen, otra cosa que me llama la atencion son los chinos que viven en el 8, en el primer piso balcon a la calle, saben que cada noche hay alguno de sus inquilinos que tiene mas cerca el balcon que el baño… y se dedica a “colar” la meada en la papelera que tiene justo en los bajos de la calle, ahi lanza el chorro, termina y sigue durmiendo, yo he presenciado en dos ocasiones, para que las probabilidades que casualmente yo lo haya visto sea esa… pues imaginense ustedes cuantas veces lo haran en la noche, y por si fuera el colmo, incluso los he visto (yo venia a 10 metros de la puerta) que llaman al timbre a que alguien les abra y mientras esa persona abre pues se mean ahi en la puerta de su propia entrada (por suerte), no pueden esperar 2 minutos a subir, si ya estas en la puerta, eso no tiene otro nombre que ser ASQUEROSO, ya me imagino como viviran ahi, con esos modales.
      bueno, perdonen la perolata pero es que aproveche ponerlo aqui porque no puedo poner un cartel en la puerta. saludos

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