Patrimonio escondido en el aparcamiento de Oriente

Torre de los huesos en el parking | Diego Casado
Son muchas las personas que desconocen que debajo la Plaza de Oriente, dentro del parking público, se puede ver los restos de una torre que deja constancia de que el Madrid más antiguo estuvo en ese entorno.
Se trata de la Torre de los Huesos, que recibe el nombre de su proximidad con un cementerio, una atalaya independiente de las que circundaban la muralla árabe. En tiempos de Alfonso VI de castilla se debió unir a la muralla como torre albarrana.
Los restos de la torre se levantan a un lado del parking, tras un cristal y según Paco, el encargado del aparcamiento, “pueden pasar meses sin que venga ningún grupo a verla”. Nadie lleva mantenimiento alguno de la torre -indica- y los únicos que abren de tanto en tanto la pequeña puerta que da paso al espacio del monumento son ellos mismos –el personal del parking– para cambiar alguna bombilla fundida.

Reproducciones de piezas encontradas en la Plaza de Oriente
Menos conocido aún es el hecho de que una planta más abajo existen cinco expositores con reproducciones de los restos materiales hallados allí con paneles explicativos. No es extraño que la pequeña exposición permanezca en el ostracismo pues nada señaliza su existencia y en esa planta sólo están las dársenas de la estación de autobuses. “Algunas veces llegan grupos de guiris y por casualidad le hacen alguna foto”, cuenta otro empleado del parking.
Patrimonio destruido
Durante la remodelación de la Plaza de Oriente – acabada en 1996 – salieron a la luz numerosos restos arqueológicos que fueron parcialmente estudiados “de urgencia” pero que se perdieron para siempre. De los fragmentos de la muralla que afloraron al remover el asfalto sólo se ha conservado la Torre de los Huesos.
En 1990 había sido excavada también la Torre de Gaona, dentro de la estación de metro pero se decidió destruirla. La remodelación de la plaza también se llevó por delante La Casa del Tesoro (s. XVI) y los restos de la sede administrativa de los Austrias. Los restos de la torre quedaron como una anécdota en 1996 y como tal persisten, escondidos en el subsuelo y desconocidos para la mayoría de los madrileños, tras una cristalera que poco a poco va cubriéndose de polvo.














parece ser que por Serrano también están apareciendo cosas…además de que aquello parece Bosnia…