Vallas contra los indigentes del Viaducto
El Ayuntamiento ha instalado recientemente grandes vallas metálicas bajo el Viaducto sobre la calle Segovia “para evitar que pernocten los sintecho”, según ha denunciado Izquierda Unida.
En el lugar, utilizado frecuentemente por decenas de indigentes -generalmente magrebíes y africanos, ahora se ha colocado un enrejado que impide el acceso. IU considera la medida “un parche que lo único que logrará es trasladar el emplazamiento de estas personas y no solucionar o, al menos, paliar su situación”.
“Se opta por acotar un espacio, es decir, que si antes dormían dentro del recinto ahora cerrado es posible que desde este momento lo hagan sólo a unos metros”, indica Milagros Hernández, portavoz de servicios sociales de IU.
En el lugar se habían producido recientemente algunas situaciones de conflicto, como el asesinato de un sinhogar el pasado 17 de marzo, Younes B., al que otro indigente de la zona le clavó el casco de una botella de cerveza.
Una medida habitual
El vallado de lugares utilizados por los indigentes para pasar la noche es una medida habitual del equipo de Gallardón. Ya lo hizo en 2007 en el pasadizo subterráneo de Plaza de España. Una medida similar se tomó en el centro de Juventud de Puerta de Toledo.
Sin embargo, los desalojos más recientes por la zona se han practicado por demolición: el pasado 18 de marzo las excavadoras entraron en el solar propiedad de la Iglesia en la parte baja del parque de la Cornisa y dejaron sin espacio en el que vivir a los subsaharianos que lo ocupaban.
Dos semanas después, el 1 de abril, los servicios municipales echaban a los sinhogar que pasaban las noches en el antiguo albergue del Don de María. Lo hacían para construir en la zona un centro turístico y de interpretación de la muralla árabe, pese a que los vecinos reclamaban que se construyera una guardería en el lugar.
Pse a los derribos y cercamientos municipales, los sintecho siguen ocupando diferentes lugares del barrio. El asentamiento más llamativo es el de los rumanos que, con tiendas de campaña, ocupan parte del parque de la Cornisa, una zona sobre la que no ha actuado el Ayuntamiento y en la que pretende acometer un plan urbanístico para construir varios edificios eclesiásticos al que se oponen gran parte de los vecinos.















“No para mejorar la calidad de vida de los vecinos”
La calidad de vida de los vecinos empieza por tener un entorno digno, límpio y saludable.
La calidad de vida de los vecinos empieza en poder llevar a sus hijos a jugar a un parque sin el riesgo permanete de cortarse con cristales o rebozarse en cualquier residuo humano.
La calidad de vida de los vecinos empieza por no tener que asistir un día si y otro también a escenas de peleas, violencia y en consecuencia un continuo ir y venir de servicios públicos de seguridad, salud y limpieza que seguramente deberían de prestar servicio en otro lado.
La calidad de vida de los vecinos empieza en que sus impuestos al menos les garanticen un entorno agradable y en todo caso que los sin techo (tampoco todos responden al mismo perfil) se ubiquen en centros destinados a este problema …
Por supuesto nunca he visto a nadie de tan sensibilizado que se suba a dormir a una de estas personas a su casa … menos demagogia.
Claro, echar a esos apestados es un paso previo para empezar a especular, no para mejorar la calidad de vida de los vecinos. Si ése fuera el objetivo habrían antendido la petición de los vecinos de instalar una escuela infantil.