• Calle de la Amnistía, dos bonitos paseos

    19 October 2009 escrito por  

    Casa de Ricardo Angustias | L.C.

    Casa de Ricardo Angustias | L.C.

    Seguramente María Cristina de Borbón fue uno de los personajes de la realeza más odiados de la España del siglo XIX. A la viuda de Fernando VII y regente durante parte de la minoría de edad de Isabel II, el pueblo nunca le perdonó que se casara con un sargento al poco de morir el rey, hasta tal punto que hasta dos veces tuvo que salir exiliada de España. Probablemente por ello, en una época convulsa entre liberales y conservadores, decidió dictar una amnistía al poco de subir al poder de la que se beneficiaron afrancesados y liberales. De este episodio histórico obtiene su nombre nuestra calle de hoy.

    La calle de la Amnistía une la Plaza de Ramales con la calle del Espejo, encontrándose en su camino a Santa Clara y a la calle de la Unión. La vía data de 1836, momento en el desaparece lo que fue la Plaza de Santa Clara o de los Leales.

    Echando a andar Amnistía desde la Plaza de Ramales lo primero que llama la atención es la peculiar casa palacio de la esquina (de hecho el portal está en la plaza). Se trata de la que perteneció a Ricardo Angustias, de extraña arquitectura en la zona e incluso en Madrid, especialmente por el torreón y las preciosas pinturas murales que están pidiendo a gritos la mano de un buen restaurador.

    Café con vistas a la plaza |L.C.

    Café con vistas a la plaza |L.C.

    La casa tal y como hoy la vemos es sólo de los años veinte, momento en el que el arquitecto Cayo Redón hizo una profunda reforma sobre un edificio de viviendas del XIX de los muchos que abundan en el barrio. Estamos realmente ante unas balconadas y unas pinturas que necesitan ser contempladas, para lo que, si el tiempo acompaña podemos hacer alto en el camino – estas calles invitan a hacerle la guerra a las premuras de la vida moderna – sentándonos en el café que hay en el edificio.

    Podemos luego seguir el paseo, se recomienda hacerlo dos veces, uno de día y uno de noche, fijándose en el escudo nobiliario del portal de la casa palacio, en las puertas de madera con pedigrí impreso del XIX y los escaparates de alguna tienda de moda que por allí habita.

    Al llegar a Santa Clara se recomienda también imaginar que no existen las pintadas que ensucian el revestimiento de madera de unos viejos coloniales hoy convertidos en estudio de arquitectura. Siguiendo la calle seguro que esbozarás una sonrisa con el letrero de una frutería: La banana generosa.

    Frutería La banana generosa |L.C.

    Frutería La banana generosa |L.C.

    Si el paseo es de noche, no puedes escapar de la calle sin probar uno de los cócteles de Bellini, probablemente una de las coctelerías modernas más bonitas de la ciudad, y si antes te has tomado unas cañas en La Cruzada, nueva ubicación de taberna centenaria del barrio que estuvo muchos años en la vecina calle que la nombra, puedes concluir la noche como un señor comiendo sushi, comida rusa o algo más tradicional en el restaurante La Ópera.

    La calle Amnistía y sus alrededores tienen dos paseos, uno diurno, sorprendidos de poder caminar por las calles con más memoria de Madrid casi sin turistas,y otro de noche, en busca de tabernas y buen mantel.

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