El otro oso con madroño
Desde hace días, la calle Carmen se ha quedado huérfana de su Oso y Madroño, escultura que permaneció allí durante los últimos 25 años pero que ha sido trasladada al comienzo de la calle Alcalá.
Sin embargo, un avispado ha llegado para llenar ese hueco: se trata de una estatua humana que, vestida de negro y acompañada de lo que parece ser un arbusto del mismo color, se ha instalado en el lugar que antes ocupaba el monumento.
Son muchos los curiosos que rodean al artista, que emite sonidos de difícil descripción para llamar la atención de los niños que le rodean y conseguir así el óbolo de sus padres.
















