Locura en el estreno de Jimmy Choo en dos tiendas de Gran Vía
Entre la fauna de sábado por la mañana de la centenaria Gran Vía, hoy estaban además los locos por la moda: una conocida marca de zapatos imposibles, Jimmy Choo, ponía a la venta a las diez de la mañana una colección de ropa para H&M.
Dos largas colas en cada una de las tiendas se extendían serpenteando por los callejones aledaños mientras empleados de la tienda daban café a las personas que habían esperado allí durante horas. Las primeras en la fila de la tienda de Gran Vía 32 eran unas simpáticas canarias que han venido desde la isla solamente para comprar unos zapatos de esta colección. Por detrás unas 400 personas más esperan su turno.
En Gran Vía 37, donde los cines Avenida cedieron al empuje de la moda, era un grupo de chicos quienes ocupan el “privilegio” de ser los primeros en la larga cola, unas cartas y bebida caliente les mantienen animados.
Para completar la estampa de una Gran Vía fría y gris, una tercera hilera de gente se amontona esperando pacientemente, esta vez aguardan a que abran uno de los lugares más emblemáticos en Navidad, la administración de lotería de Doña Manolita, que seguramente seguirá con colas al menos hasta el día 22 de diciembre.
A las 10.00, se desata la locura
Después de una breve parafernalia con cuenta atrás incluida, por fin se abren las puertas y cientos de personas entran gritando a los comercios, donde se desata la locura, carreras, empujones y algún que otro codazo. La marabunta termina con los probadores saturados y las tarjetas echando humo.
El público lleva una estrategia preparada -se ve que no es la primera vez que se ven estas situaciones- que consiste en coger varias prendas de ropa, tantas como son capaces de transportar y luego “ya veremos que hacemos con ellas”, cuentan entre el tumulto.
En cuanto los estantes se vacían -cosa que sucede muy rápidamente- comienzan los trueques y las artimañas: “Te cambio una 36 de esta chaqueta por ese vestido en talla 38”. Las chicas aguardan en los probadores para cazar al vuelo lo que otras van dejando y se oyen quejas sobre lo “fácil que lo tienen los chicos”, ya que los estantes de la ropa masculina siguen manteniendo la dignidad a duras penas.
Pero las colas no han terminado aquí. Para comprar complementos (esos zapatos que han hecho famosa a Jimmy Choo) se forma una segunda cola, ya dentro de la tienda, y aumenta la tensión con las típicas acusaciones de mercado, “ojo con esa que se está colando”. Incluso hay quién trata de aprovechar el momento para conseguirse el beneficio de las primeras de la cola “te doy 50 euros si me consigues los zapatos rojos del 37″.
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locura
Es flipante… lo desesperada que puede llegar a estar la gente. No creo que ese lamentable espectáculo beneficie la imagen de Jimmy Choo, más bien la desprestigia.
indignado me siento al ver lo que se ha hecho en esos cines. mira que ceder semejante espacio a una tienda como H&M… recuerdo haber visto en buenos aires que un antiguo teatro en vez de transformalo en una tienda de ropa se convirtió en un sitio de cultura, pasando a ser una libreria preciosa… buscar por google imagenes del “ateneo” de buenos aires y mirar lo que s epued ehacer con cabeza y sentido comun…
http://www.facebook.com/pages/No-tienes-unos-Jimmy-Choo-hija-tienes-otra-basura-del-HM/173480396502?ref=ts
A mí me recuerda a cuando Evita tiraba billetacos y el pueblo se daba de hostias para pillar uno.
hombre, sí. Cuenta que es de lo que se trata. A mí me parece todo un poco chorris…
No puedo dar mi opinión real sobre este asunto para no ofender…