• Calle de la Escalinata: piedra, agua y libros

    17 November 2009 escrito por  

    La calle | L.C.

    La calle | L.C.

    Trazada como una gran pendiente curva que se adentra en el Madrid de calles escuetas, desde la amplitud de Ópera desciende hasta bifurcarse en otras dos: Meson de Paños y Bonetillo. En algún momento las tres fueron unidad. Antes se llamó Cava de la Puerta de Guadalajara (esta estaba en Mayor) y después camino de Fuentes, porque llegaba a la Plaza de los Caños del Peral, famosa por su relación con el agua. También se la conoció como calle Tintes o de Tintoreros en el siglo XVII por un tal Francisco Cañizares, tintorero de Felipe III.

    El nombre de Escalinata es bastante evidente, tiene que ver con la escalera de piedra que comunica la zona de Ópera con la calle, de pronunciada pendiente. Fue precisamente cuando se construyó la plaza en más altura y la calle quedó con la primitiva pendiente, cuando fue necesario construir esta escalera de piedra que hoy comparte bajada con el asfalto para los coches.

    Piedra y agua

    Las sucesivas denominaciones de la calle dejan claro que estos dos elementos están en muy presentes en el entorno. No fue Cava por casualidad, su trazado coincide en buena parte con el de la muralla cristiana, el tramo que unía las puertas de Guadalajara y de Valnadú. En los número 9 y 11, en dos edificios anejos de ladrillo del XIX hay restos de ella, y al principio de la calle hay tapado un descampado desde hace mucho tiempo. Desde allí y con acceso por el garaje que hay a continuación se pueden ver los restos de una torre en el solar de la calle Espejo número 14.

    Y también se llamó Camino de Fuentes, porque era uno de los accesos naturales para el jardín y las fuentes de caños del Peral, y las mismas aguas nutrieron durante muchos años unos baños muy famosos en los bajos de la casa que hace esquina con Arenal, los Baños de Oriente. Hoy en ese mismo sitio está el Asador Real, cuyo letrero superior se junta por efecto de la pendiente con el logotipo del McDonalds de la planta baja de Arenal.

    Oro y libros

    Una librería preciosa | L.C.

    Una librería preciosa | L.C.

    Justo en frente del Asador Real está la terraza del café Real, que curiosamente es una pizzería. Hay además en la calle el ineludible local en tiempos de crisis de Compro Oro, una famosa pulpería, una tienda de minerales y unos cuantos locales vacíos hasta llegar al edificio que obliga a la bifurcación de Bonetillo y Mesón de Paredes, con unas viejas letras de Imprenta y la trasera del Café Madrid, donde se celebran de vez en cuando reuniones de intercambio de idiomas.

    Pero el negocio más bonito de la calle es sin duda la Librería Escalinata, que aunque lleva allí “sólo” treinta años fue reconocida por el ayuntamiento como comercio histórico por su gran trabajo de conservación. En ella nos atiende Luis Miguel, que nos cuenta que la tienda vendía antes bicicletas y que la familia de su jefa descubrió las vigas y buscó maderas similares para construir unas estanterías rústicas que sujetan viejos ejemplares alrededor de todo el comercio para hacer uno de los locales con más encanto de la zona.

    Luis Miguel nos explica mientras nos enseña una primera edición en gran formato de los grabados de Doré que en el edificio vivió Cansino Sáenz, según explica en sus memorias.

    Normalmente la calle de la Escalinata se mira desde la balconada que le hace Ópera, merece la pena bajar e imaginar que se está bordeando la muralla del Madrid medieval.

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