Hacia los cien años de Gran Vía (I)
El 2010 es el año Gran Vía. El 4 de abril de 1910 Alfonso XIII, con una piqueta de plata, picó sobre una casita humilde que habitaba el párroco de la parroquia de San José. Era la primera piedra simbólica de unas obras que durarían más de veinte años y cambiarían para siempre la fisionomía de la ciudad para unir la parte occidental y oriental de Madrid.
Aquel día la banda municipal interpretaba el pasodoble Dos de mayo mientras lo más granado de la sociedad madrileña de la época miraba con ojos atentos. A los actos asistieron la familia real, el alcalde Francos Rodríguez y el jefe del gobierno Canalejas.
La Gran Vía que conocemos se asienta sobre lo que fue una maraña de callecitas que dibujaban el plano de Madrid hasta el siglo XIX, cuando se hizo una reforma de la Puerta del Sol y Preciados hasta Callao, que ya había supuesto una importante remodelación del espacio urbano que habría de continuar con la Gran Vía. Ls obras finalmente afectarían a la fisionomía o a la existencia de 48 calles.
Hubo un par de proyectos previos al de José López Salaberry y Francisco Octavio Palacio, uno de ellos, el de Carlos Velasco, fue el que inspiró la Gran Vía de Federico Chueca, que se estrenó en el teatro Felipe en 1898. Parece que al músico el proyecto definitivo no debió entusiasmarle porque dejó escrito en Semblante de Madrid que la edificación “se desempeñó por cauces de estulticia arquitectónica”.
La Gran Vía se concibió en torno a la idea de tres tramos que son también hoy perfectamente reconocibles por el paseante. El primero de ellos, es el que va desde la calle Alcalá hasta Montera, se llamaba en el proyecto Avenida B y se llamó al final del Conde de Peñalver, en honor a Nicolás Peñaver Zamora, aristócrata muy involucrado en las obras junto a los adjudicatarios de las mismas.
Perfumería protegida en la guerra | MADRID1936.ES
Hasta 1915, que duraron las obras de este tramo, desapareció la calle de San Miguel, cuyo trazado se utilizó para guiar la nueva avenida. A su paso fueron apareciendo locales para comercio y oficinas a medida que desaparecían edificios emblemáticos como el colegio conocido como Casa de las Niñas de Leganés y los palacios del Sevillano y Masserano. Se consiguió salvar sin embargo el Oratorio del Caballero de Gracia. También murieron cafés tradicionales como el Kutz, fasmoso por sus tertulias con José María de Cossío, pero aparecieron nuevas instituciones madrileñas como la Gran Peña, el Círculo de la Unión Mercantil o el bar Chicote.
Entre la Red de San luis y la Plaza de Callao fue surgiendo hasta 1922 el segundo tramo, que se denominaba en el proyecto El Bulevar (finalmente se renunció a la arboleda central del proyecto), y que finalmente se llamó de Pi y Margall. Si en el tramo anterior la guía fue la desaparecida calle de San Miguel para este los ejecutores se fiaron del tramo de Jacometrezo que unía Callao con la Red de San Luis. Entre las doce manzanas nuevas que se levantaron seguramente la más sobresaliente es la que ocupa el edificio Telefónica, el rascacielos más alto de Europa en su momento.
El Che en su visita a la Gran Vía
Y finalmente se levantó el tercer tramo de la Gran Vía entre 1925 y 1929, el que va desde Callao a Plaza de España, que se proyectó con el nombre de Avenida A o Eduardo Dato. En realidad parte de los edificios de esta parte se terminarían tras el lapso de la guerra.
El relato de la construcción de la Gran Vía durante casi un tercio de siglo da idea de como la resignada vida entre obras de los madrileños no es cosa de los tiempos de Gallardón. Aún después de la Guerra, cuando la calle se llenó de sacos terreros contra las bombas, se emprendió la configuración actual de la Plaza de España, continuación natural del proyecto de Gran Vía.
Durante la contienda se la conoció popularmente como Avenida de los Obuses o del quince y medio (el tipo deproyectiles que caían) y oficialmente como de la CNT y Avenida de Rusia. Terminada la guerra pasó a llamarse Avenida de Jose Antonio, nombre con la que aún la nombran algunas generaciones que sólo la conocieron bajo esa denominación. Curiosamente cuando el cantante Joaquín Sabina compuso aquello de “Tirso de Molina, Sol, Gran Vía Tribunal, dónde queda tu oficina para irte a buscar” aún llevaba el nombre del fundador de Falange, fue Tierno en 1981el que recuperó el de Gran Vía.

















Me gustaría ver el trazado original de la Gran Vía hace cerca de 200 años. ¿Donde conseguirlo?.