• Priora y Lazo: dos callecitas con historias “reales”

    18 January 2010 escrito por  

    Hay calles en el barrio que sin ostentar títulos menores como calleja, pasaje, pasadizo o travesía, se cruzan de una zancada, calles que pareciera podemos abarcar entre los brazos. Con todo y con eso, son calles que encierran detrás historias, como las dos que hoy traemos aquí: las calles de la Priora y del Lazo.

    La calle de la Priora

    Calle de la Priora |L.C.

    Calle de la Priora |L.C.

    De la Costanilla de los Ángeles a Caños del Peral, se llamó en tiempos callejuela de Santa Catalina. La calle queda en los terrenos que otrohora fueran la huerta de la Reina, que Alfonso VIII regaló a Leonor de Inglaterra, su esposa.

    La priora protagonista de nuestra historia fue la del vecino convento de Santo Domingo, a quien el rey Fernando III “El Santo” obsequió el jardín. Con el tiempo y las remodelaciones de la época de José Bonaparte, entre otros, la huerta conventual desapareció y la callecita fue quedando emparedada tal y como hoy la conocemos. En el lado que hoy ocupa el lateral del Real Cinema hubo en tiempos una famosa mansión, la casa de Barrionuevo.

    En la actualidad sólo hay un local vacío y un conocido restaurante de carnes argentinas. En lo demás, la Priora es lugar de paso a Ópera.

    Calle del Lazo

    Una tapicería con mucho encanto |L.C.

    Una tapicería con mucho encanto |L.C.

    La otra callecita “menor” que hoy nos ocupa tiene como protagonista a otro rey, hijo del anterior, Alfonso X “El Sabio”. Según la tradición el rey Alfonso se enamoró de una dama que vivía en la calle del Espejo, María Dolanda, y le regaló como demostración de su mor el dichoso lazo. La dama, mucho más joven que el rey, se vio alagada por el interés del rey, con quien inició una relación, pero no quiso dejar al joven caballero que la acompañaba normalmente. Como ya entonces, y más que ahora si cabe, Madrid era un gran mentidero, este romance llegó a oídos del rey, quien puso a unos esbirros a vigilarle. Un día que el galán bajaba por la calle del Espejo después de pasar la noche con María Dolanda fue asaltado y muerto a puñaladas. A la mañana siguiente el lazo, que llevaba el joven prendido en la ropa, fue encontrado ensangrentado en la calle. Y de ahí, claro, se supone que le viene el nombre a la calle.

    Pero hay otra versión aún más divertida del origen de la calle que tiene que ver con lo sobrenatural en lugar de con las pasiones. Se cuenta que en el vecino arroyo del Arenal se había criado un enorme lagarto que ríete tu de los cocodrilos de las alcantarillas de Nueva York. El feroz lagarto tenía aterrorizados a los vecinos del barrio, que se juntaron para darle caza a lazo. De tan feliz gesta vecinal sería recuerdo el nombre según esta versión.

    En esta callecita que une Espejo con la Unión y que antes se llamó del Recodo hoy sólo destaca una peculiar tapicería, a través de cuyos cristales se puede vislumbrar un mundo abigarrado de sillas de todas las formas y épocas.

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