Maruja Mallo… una mujer surrealista
“Maruja Mallo, entre Verbena y Espantajo toda la belleza del mundo cabe dentro del ojo, sus cuadros son los que he visto pintados con más imaginación, emoción y sensualidad” (Federico García Lorca).
Nació en Viveiro, la víspera de Reyes de 1902, y era la cuarta de catorce hermanos. Antes de 1930, ya había inaugurado su primera exposición en los Salones de la Revista de Occidente auspiciada por Ortega y Gasset. En esa década mantuvo una intensa colaboración con Alberti: su pincel expresaba lo que el poeta gaditano plasmaba con palabras. Se convirtió así en una de las pocas mujeres de la Generación del 27.
La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, institución donde Maruja Mallo estudió entre 1922 y 1926, acoge ahora una exposición de esta singular pintora surrealista que se codeó con Salvador Dalí, Federico García Lorca, Luis Buñuel o Pablo Picasso. Es la primera vez que la Academia exhibe una antológica protagonizada por una mujer.
La mayor parte de las 140 obras que se exhiben hasta el 4 de abril proceden de coleccionistas privados de España, Francia, Argentina y Estados Unidos. El propio André Breton le compró un cuadro titulado El Espantapájaros cuando se trasladó a París en la década de los 30. En 1967, de vuelta a España tras un largo exilio en Buenos Aires, recibió la Medalla de Oro de las Bellas Artes. Su fama de rebelde no la abandonó hasta su muerte en 1995, con 93 años.
A partir del 10 de marzo, el Círculo de Bellas Artes proyectará un documental dirigido por Antón Reixa que reconstruye la vida de Mallo.















